domingo, 16 de noviembre de 2025

la Hoguera del Peregrino: literatura en las ondas


Hace unos años tuve la oportunidad de prender un pequeño fuego en la radio local. Se llamaba La Hoguera del Peregrino, y para quien no lo conozca, era un programa semanal de literatura en NovaOnda, allá por el 2014 y 2015. Una chispa diminuta que buscaba encender la curiosidad y el gusto por las palabras, un espacio donde los textos y los poemas podían respirar más allá de las páginas.

Durante la primera temporada compartí el micrófono con Esteban Belmonte, y la segunda lo hice junto a Zorba Marina. Entre los tres elegíamos poemas y textos breves, pequeñas joyas que merecían ser escuchadas en voz alta. A veces debatíamos sobre ellos, y en otras ocasiones invitábamos a autores locales, quienes venían con la ilusión de ser escuchados, de compartir un pedazo de su mundo con nuestra audiencia.

El estudio era sencillo y acogedor. Recuerdo cómo, una noche, se nos ocurrió llevar unas cervezas para acompañar la grabación; la idea era hacer más animada la charla, más cercano el sonido. No duró mucho: al ser una emisora juvenil del ayuntamiento pronto nos llamaron la atención y no dimos ni dos tragos. Buena bronca. Aún así, la imagen de aquellos momentos permanece entre risas y micrófonos, como recuerdo de creatividad.

La idea del programa nació de mi amor por la literatura y del deseo de compartirla con un amigo. Quería que la radio fuese más que música y noticias; que fuese un espacio donde las palabras viajaran y acariciaran la piel de quien las escuchara. Fue, sin saberlo entonces, una etapa clave antes de lanzarme a escribir mis propias historias: laboratorio de voces, de ritmos y de emociones que más tarde me acompañarían en la creación de mis libros.

El programa terminó porque no logré encontrar un horario que me permitiera continuarlo. Qué le vamos a hacer. Desde entonces, he querido retomarlo una y mil veces, pero siempre surgían otras obligaciones que acaparaban mi tiempo. Quizás algún día, con la paciencia que caracteriza a quienes saben esperar, podamos volver a encender esa pequeña hoguera, y ver si aún hay alguien dispuesto a escuchar.

Al recordar La Hoguera del Peregrino, me doy cuenta de que la radio, como la literatura, tiene el poder de acercar, de despertar, de construir pequeñas comunidades alrededor de las palabras. Y, sobre todo, de recordarnos que compartir lo que amamos es una experiencia tan agradable como accesible.

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